Nuestra Convicción: Fe es certeza

Nuestra Convicción: Fe es certeza

Somos hombres y mujeres Consagrados cuya causa de Fe es Cristo. El Cristo en el cual hemos depositado nuestra Fe y forma de vida es el Dios que encarnó en Jesús, y que desde su calidad divina cambió el eje de la Ley de Vida de todos los Hombres, la Ley de Resurrección, para así obtener la Nueva Vida que vence definitivamente a la muerte y nos libera de lo Temporal… para entrar en Lo Eterno.

Asumimos que por los ‘Hechos de Salvación’ los Hombres hemos recuperado la vigencia del Espíritu de Dios Creador en nosotros. Con el Espíritu en nosotros: somos los Hombres el Nuevo Templo que Cristo alzó con su Victoria en los Tres Días de su paso por la muerte.

Estas convicciones nos hacen vivir con la Fe de la CERTEZA, no con la fe de la esperanza, sino con la seguridad cierta y firme que nos promete Cristo: que, si lo seguimos y ponemos nuestra vida en consagrarnos a su mandato espiritual, seremos parte de Los Suyos, y Él será nuestro testigo ante el Dios Creador: el Padre… que ES ESPÍRITU.

No somos una iglesia en cuanto sentido, forma y contenido eclesiástico. Somos parte de un Camino Espiritual donde nuestro Sacerdocio lo componen todos los hombres y mujeres mayores de 18 años que optan en Libertad y Consciencia por el Compromiso Bautismal, para luego ir escalando gradualmente hacia los Sellos Sacerdotales, que nos permiten ejercer, entre otras muchas acciones espirituales, el Socorro Espiritual.

Somos Universales: en cuanto nos interesan otras formas históricas de relacionarse con Dios, y apreciamos la sabiduría de los pueblos antiguos y de los ancestros que nos han dejado enseñanzas que consideramos válidas y vigentes. Estamos abiertos a explicar nuestra doctrina y propuesta a toda persona que lo requiera, tenemos la mejor disponibilidad al dialogo, la conversación y el encuentro.

Y porque es Cristo Dios quien llama, hemos acogido su llamado a Servir, Entregar y Sembrar aquello que ayude a dar sentido a la fe, a tener argumentos de fe, a tener respuestas en la fe; hacia todos quienes están en búsqueda espiritual.

Trabajamos según un mandato expreso de Cristo: entregar la luz a los que buscan y creen (porque “de nada vale tener la luz y guardarla debajo de la mesa sin que nadie la vea”- Enseñanzas de Cristo en el Sermón del Monte); y para eso nos organizamos y proponemos un Camino de Consagración.

La humanidad transita por este difícil y crucial Tiempo que anuncia Cambios; llamado Tiempo de Tribulación. Sabemos que no es fácil lograr detenerse unos minutos a buscar la paz y al Dios Vivo en el espíritu en un mundo tan acelerado y envolvente. Somos quienes nos hemos dispuesto a poner por Obra el designio y el Plan declarado por Cristo para este Tiempo de Tribulación, Sembrando la Ley de Cristo y su Plan de Salvación entre muchos.