Camino de Consagración

 

“Ya no basta creer, es necesario Consagrarse”.

La Salvación de JesúsCristo nos impele a un estado de mayor compromiso espiritual: alcanzar la Voluntad del Padre Dios para poner por obra el designio del Creador. Ni el seguimiento a un líder, maestro-a, o autoridad humana nos conducirá a tan alta meta; ni el apego defensivo a un libro, ni la pertenencia a una religión, y menos a una agrupación sectaria. Solamente JesúsCristo conduce al Padre: porque Cristo es Dios Salvador que guía al Hombre a su plena redención, hasta colocarlo ante la magna realidad de la Nueva Vida En el Reino de Dios.

Por Espíritu, y por Vivencia Espiritual, el Hombre alcanzará la Verdad y la Vida que el Cristo Vivo Es. Por ende, toda forma de culto y modos de actuar la fe son un medio, no un fin. El Fin en la Consagración es alcanzar en Conciencia la Voluntad del Padre que Da y Es Vida. Los medios de Consagración son:

  • La Doctrina de Salvación, las Escrituras, Los Evangelios y El Libro de La Ley de JesúsCristo cuan medios de conocimiento y Fundamenta para concebir la Fe;
  • Los ‘Actos de Fe’ y los ‘Convenios con Cristo’ que van cimentando el Nacer de Nuevo en la Relación Personal con JesúsCristo;
  • Los Cinco Principios Morales, cuya práctica de vida asegura la coherencia y evita el virus de la hipocresía (Arrepentimiento; Perdón; Pertenencia a Dios; Gobierno del Espíritu; Magisterio del Espíritu Santo);
  • Los Sacramentos cuan estamento de santidad, y verdad que van transformando al Hombre según la Voluntad del Creador;
  • La Oración como diálogo permanente entre Dios y el Consagrado, y la Oración en su calidad de Poder emanado de la Autoridad del Espíritu Santo;
  • La Meditación para lograr el silencio y la quietud que permite la máxima expresión del Espíritu, y ésta como herramienta para entrar en el Poder del Discernimiento Espiritual;
  • El Servicio: bajo los dones y carismas del Espíritu Santo, para los objetivos que Cristo revela;
  • El Discernimiento Espiritual bajo el Don del Espíritu Santo: vía del Espíritu en el Hombre en relación con La Sabiduría del Reino de Dios, y por medio del cual la persona humana va adquiriendo la Visión y Pensamiento de su Persona Divina; Sabiduría que requiere (y conduce a) un profundo cambio de paradigma en el Hombre;
  • Retiros y Sentencias: actos de Retiros Espirituales para recibir del Cristo Vivo las Sentencias (oráculos) del Señor;
  • Sellos: compromisos espirituales que van ‘sellando’ el avance del Consagrado hacia el mayor Sello que todo Hombre puede aspirar, el Sello de Pertenencia al Padre;
  • Dones y Poderes: carismas sellados bajo el Don del Espíritu Santo, en el digno ejercicio del Sacerdocio.

Estos medios reclaman del Hombre una autodisciplina de Fe que no puede poseer patrones en este mundo, sino una profunda Confianza y Amor por Dios.

Este Camino, hacia la magnífica meta del Padre, es el Sacerdocio que JesúsCristo bendice y gobierna. Un Sacerdocio que ejerce ‘Mayordomía’ sobre los medios de Consagración: no para poseerlos y hacer uso mundano de su calidad divina, sino para que éstos se mantengan bajo el Orden que la Ley de Cristo ha definido. Un Sacerdocio de Hombres y mujeres cuya mirada estratégica se halla en el prometedor horizonte de la segunda Venida de Cristo en su Potestad Divina, y el descenso del Tiempo Santo del Milenio de Paz.

Una vez que la Consagración del Cristo Vivo ha conducido a la persona de Fe hasta el Sello de Pertenencia al Padre: el andamio (la Mayordomía del Sacerdocio) se retira y el Templo de Dios en el Hombre se manifiesta en la Obediencia… para poner por obra la Santa Voluntad de Aquel que Da Vida y Designa según su Plan.

 

Sacerdocio bajo La Ley de JesúsCristo.

 

 

 

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